viernes, 7 de agosto de 2009

La sombra

Ella estaba sola sentada en su ventana, envuelta en sus pensamietos. Sí, ella estaba sola.
De repente ha entrado en la habitación una sombra, una sombra que vive, que habla y que talvez siente. Ella sigue en la ventana, en el filo para ser exactos.
De una manera casi celestial la sombra la ha tocado pero ella no se inmuta. La sombra está desconcertada, ¿por qué no siente miedo, que le pasa? Y es que ella ya no respiraba.
La sombra ya se ha ido, ha salido volando por la ventana. Se ha estrellado contra el pavimento y no queda ya nada de lo que fue por caer desde el décimo piso.
La policía cerró el lugar, ya le han hecho el dibujito del cuerpo en plena escena del crimen. La sangre está fresca y aun la emana de su cuerpo.
Si la vez no tiene rostro, es una sombra...
Ella no se inmutó en ningún momento y la sombra desistió. Ya era hora de que se fuera, ella jamás reaccionaría.
Sombra tonta, los muertos están muertos y muertos se quedarán.

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