Cuando las luces se habían apagado ya estaba en mi cama enredada entre mis sábanas mientras corría el viento helado. Esa noche hacía más frío de lo normal, unos 17 grados talvez. Los vecinos de al frente al parecer tenían una fiesta, estaban escuchando música a alto volumen y a cada momento gritaban como desaforados. Creo que ya estaban ebrios.
Cada vez que estaba a punto de dormirme ellos empezaban a gritar.Ya estaba hartada de la musiquita, de sus voces, de todo.
Decidí levantarme e ir a timbrarles para pedirles que se calmaran un poco. El reloj marcaba las 2 en punto de la madrugada. Me levanté, me puse el abrigo y las pantuflas, camine hasta el corredor, bajé las escaleras abrí la puerta y salí. Crucé la peatonal contando veinte pasos y toque su timbre tres veces hasta que uno de ellos se dignó a abrirme y le dije lo que acontecía, entonces accedieron y se tranquilizaron bastante.
Al regresar a mi casa se me ocurrió mirar el reloj otra vez y eran las dos, el segundero se movía pero aún eran las dos. Creí que era el sueño pero por si las dudas cogí mi móvil y vi la hora, eran las dos. Subí a mi habitación y el reloj de pared también marcaba las dos. Me asusté y no sabía que pasaba. Todos los segunderos se movían pero seguían siendo las dos y el reloj digital si marcaba los segundos.
Decidí llamar a mi hermano que está en la habitación de al lado y lo desperté con el miedo reflejado a flor de piel. Le dije lo que había pasado con los relojes, entonces el miró la hora. Eran las 2:30 y me preguntó por qué estaba despierta, le conté lo de los vecinos que por cierto ya se habían callado completamente.
Él me dijo que el día de ayer mientras yo estaba en la escuela ellos se había ido, un camión de mudanza se había llevado todas sus cosas y hasta se habían despedido de mi hermano. Me quedé callada sin saber que decir y me acoste en la cama de mi hermano.
Ambos nos despertamos a las 9:00 am y le pedí que fuésemos al frente a revisar, que yo estaba segura que estaban haciendo fiesta y que uno de ellos me había abierto la puerta. Llegamos al departamento intermedio que era el de ellos y todo estaba completamente vacío, las puertas todas abiertas. Sentí miedo, mucho miedo.
Desde ese día todas las madrugadas me despierto a las 2 de la madrugada y oigo música a bajo volumen que se extingue a las 2 y 30, luego de eso me vuelvo a dormir.
Nunca supe ni sabré lo que pasó. Ahora tenemos nuevos vecinos, son una pareja de recién casados y ella está embarazada. Les pregunté si por las noches no escuchan música o algo y me dicen que no, que todo es muy tranquilo.
Ya me he acostumbrado a despertarme a esa hora y siempre bajo a tomar un vaso de agua, siento que poco a poco la música se para más temprano, ayer fue a las 2 y 15...

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