Pueden esperarla mil años talvez, o pintar su retrato en un gran lienzo. Pueden capturar su escencia con una cámara y un fotógrafo profesional. Pueden soñarla, sentirla y hasta tocarla de una manera grosera pero jamás podrán disfrutarla como yo. Jamás sabrán lo que piensa, lo que cree y lo que no, sus miedos y temores sus desventuras y sus amores. Podrán robarmela cada día miles y miles de personas pero ninguna de ellas la conoce como yo. Todos la podrán admirar en gigantografías y anuncios, podrán observar su belleza paulatina y exótica, algunos podrán casi saborear la miel de sus labios rojos y por sus cabellos su mano entrelazar. Pero nadie la ve llorar en la noche, angustiadas las estrellas. Nadie le dará el abrazo salvador y le hará sentir que el amor existe. Nadie nunca jamás sabrá la verdad, su verdad y nadie nunca jamás entenderá el porqué de mis lamentos al ver que lo que más quería ahora no quiere ser miío sino del mundo entero. Sería mentir el decirte que acepté el hecho de perderte...
viernes, 11 de septiembre de 2009
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